Introducción a la Meditación
Introducción a la Meditación
 

 
Pétalos de Luz - Espiritualidad Universal
El Loto, Símbolo del Desarrollo Espiritual
Ángel del Faro
Enseñanzas del Maestro Jesús
Y Jesús dijo...
Los Decretos y Los Siete Rayos
LA LLAMA VIOLETA Y LEY DEL PERDÓN
La Llama Trina en Mí
LA MAS ELEVADA FORMA DE ENERGIA
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Nacer y Morir (Esa es la Ley)
La Reencarnación
MEDIUMNIDAD, KARMA Y SQES-SAPA
Palabras de Gandhi
Pláticas Inspiradas
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Introducción a la Meditación
La Jornada de liberación a través del Puente del Arco Iris - Meditación
La Magia de la Palabra, la Fuerza del Lenguaje y Mantras
El Sonido Creador y Los Mantras
Letras de Mantras
Mantras -Enlaces con Videos
Introducción al Estudio de Los Chakras como Centros de Consciencia
Los Siete Principios Herméticos
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El Principio de Polaridad
¿Qué es la Cábala?
Los Tres Escalones de la Evolución Personal
Pensamientos de Un Matemático
Poemas de Luz
Palabras para la Reflexión
Poemas Antiguos, Espiritualidad y Sabiduría
Filosofía del Ajuste - Códigos Extraños y Superficiales
Descondicionarse - ENCUENTRO DE UNO MISMO
Lo Bueno y Lo Malo - Categorías del Estado Mental
El Silencio es Oro
La Percepción de lo Evidente en el Camino del Corazón
Sobre la Conquista del Miedo
Búsqueda de Un Sentido a la Vida - Parte 1
Búsqueda de Un Sentido a La Vida - Parte 2
Sobre el Silencio
Tomando Impulso
Acción e Inacción
Evolución Constante
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El Amor
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El Canto del Pájaro - una antología de parábolas
¿Quién puede hacer que amanezca?"
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La Dualidad
Ian Stevenson y las pruebas científicas de la reencarnación
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I. Sobre la meditación (tomada de Sobre la Meditación - Maestro Saint Germain)

“Yo Soy lo que Soy junto a mi Divina Presencia”

Una de las cosas más importantes en nuestro camino espiritual es la necesidad de la meditación por la mañana o por la noche, la de aquietar la actividad exterior para que la Presencia Interior pueda surgir sin obstrucción. Meditar significa sentir la activa presencia de Dios, es una actividad de la consciencia mental, mediante la cual se intenta subyugar la mente y traerla a una correcta comprensión de la realidad.

Hay que quitar conscientemente del sentimiento y de la atención todo aquello que pueda perturbar, pues es una actitud para sentir la Presencia de Dios. Atraemos hacia nosotros aquello en lo que se medita, por lo cual vemos vemos la importancia de meditar en aquello que nos eleva. El meditar en un Maestro de Luz es atraer su Consciencia Maestra Ascendida enriqueciendo con Ella nuestra consciencia. Nos unificamos con el Maestro y absorbemos sus cualidades y bendiciones particulares. Así mismo,si meditamos en nuestra Divina Presencia estaremos atrayendo Su Luz, Su Paz incorporando Su Perfección en Su Templo humano.

La meditación requiere silencio externo e interno, quietud externa e interna, concentración para sostener el rayo de la atención en el obejetivo de nuestra meditación y su práctica redundará en mentes más claras, ordenadas, abiertas e iluminadas, en sentimientos más serenos, calmados. Esto se reflejará en nuestros movimientos que serán más armoniosos y aprenderemos a sostener el canal abierto a través del cual pueda fluir sin obstrucción la guía de lo superior, evitándonos el cometer nuevos errores. Es un camino muy directo al auto-control.

Meditar no es orar o demandar; es abrirse a recibir, es soltar lo humano en busca de lo Divino, es buscar el contacto con Dios y Sus Mensajeros, es abrir la copa de la consciencia para que sea llenada con lo que lo humano necesite para caminar de regreso al Hogar, al origen mediante el camino del corazón; es forjar el sendero que nos conecte en línea directa con la fuente de toda solución y bienestar.

Aprender a hacer de esto una disciplina en nuestro adiestramiento, hasta que disfrutemos de este íntimo encuentro con nuestro Verdadero Ser.


II. Modos de la mente (basado en La Entrada a la Meditación Profunda - José N. García)

La mente tiene tres modos:

· La mente sensible o sensorial es el modo que recoge la información que viene a través de los sentidos. Tenenos que subyugar los sentidos para meditar.
· La mente discursiva es el modo de nuestra capacidad racional, el pensamiento. Mientras estamos pensando no estamos meditando. Es necesario entonces, subyugar el discurso , la cháchara, el parloteo mental.
· La consciencia mental es el el modo que subyuga los sentidos y los discursos. Es la manifestación en nosotros de la Consciencia Universal o Divina.


III. Formas que puede tomar la meditación (tomado de La Entrada a la Meditación Profunda - José N. García)


1. Meditación analítica es una forma de meditación en la que se hace un ejercicio de razonamiento lógico y cuyo propósito es lograr desarrollar las capacidades de razonamiento organizado.

2. La meditación de estabilización es una forma de meditación que se logra observando la respiración y/o concentrándose en un objeto.

3. La meditación de cultivo es una forma de meditación para cultivar la tolerancia, la paciencia, la bondad por períodos de tiempo hasta que se conviertan en cualidades espontáneas para llegar a exhalarlas 24 horas al día.

La palabra meditación, en tibetano GOM, significa familiarizarse con algo, familiarizarse con el objeto de meditación, que esté presente con nosotros. Implica tener una mente abierta y atenta a lo que pasa en nuestra vida cotidiana cada minuto, es estar alertas al aquí y ahora. Es importante entonces tomar conciencia de absolutamente todo lo que pasa a nuestro alrededor en todo momento, mirar, y aprender como si fuera la primera vez, realizar cada actividad rutinaria como si fuera la primera vez. Miremos lo que estamos mirando, escuchemos lo que estamos escuchando. Recordemos la respuesta de un un Maestro a su discípulo cuando le preguntó que había conseguido después de su Iluminación: “ Cuando como, como, cuando duermo duermo, cuando leo, leo. Si cuando como estoy pensando, planeando o recordando otras cosas, no estoy comiendo. Ese es mi milagro.”

La meditación no es solo una técnica , es un estado mental y un estilo de vida. Primeramente nos adiestramos en la técnica formal y luego lo transferimos al diario vivir. La meditación no es un sistema de enajenación. Es la forma de hacer contacto con nosotros mismo y su meta final es la Iluminación o samadhi (del sánscrito: sam-a dha) que es la posesión de sí mismo, control, unificación con el objeto de concentración hasta ser uno con el Todo. Hay gradaciones de esta absorción, primeramente experimentaremos gozo o felicidad espiritual y eventualmente liberación , absorción transcendental, bienaventuranza.

Los efectos secundarios de la meditación son virtudes y conocimiento, una sensación de fraternidad con todos los seres, compasión por todos los seres, ecuanimidad y serenidad. Nuestro adiestramiento en la meditación implica que los hábitos que hayamos cultivado por largo tiempo, mueren lentamente ya que la transformación de la mente es un proceso lento y gradual. Para cosechar buenos resultados, la práctica de la meditación debe hacerse con regularidad.


IV. Práctica de la Meditación - Procedimientos (basado en La Entrada a la Meditación Profunda - José N. García, La Meditación según la Más Antigua Tradición Budista - Luis Mojica Sandoz y Fundamentos de la Mística Tibetana del lama Anagarika Govinda)


Se recomienda que comencemos con meditaciones estabilizadoras para facilitar la práctica. Desde antaño, se han usado métodos repiratorios. Puede estar basada esta práctica en un conteo; por ejemplo vigilar la inspiración y contar (1, 2, 3..) y luego la expiración (1, 2, 3..) Otro método más fácil consiste en contar la inspiración y la expiración (1-1, 2-2, 3-3…) Se aconseja que la cuenta no exceda de 10, pues la atención pasa a los números.. Insistamos en que el objeto a percartarnos sea la simple sensación que se produce al respirar. El conteo nos ayuda a que la atención no se desvíe demasiado, pero mientras más pronto prescindamos de él, mejor. El percatamiento de la respiración es muy favorecido y se dice que el Buda mismo lo utilizaba. Apacigua la mente y hace que lo notemos de inmediato. Nos permite perder rigidez, ganar elasticidad en la estructura del ego y es el major preámbulo para técnicas adicionales de devoción y de cultivo. El primer paso, entonces, es la pura y simple observación del hecho repiratorio, sin complicaciones, sin influencias, sin choques o violencias con respecto al cuerpo. El segundo paso consiste en asegurar la calma de todas las funciones del cuerpo por medio del ritmo consciente de la repiración. De esta situación resulta un equilibrio psicofísico y la armonía que se desprende acrecienta esta serenidad, esa beatitud íntima que llena el cuerpo entero con un profundo sentimiento de felicidad.

“Yo quiero inhalar con serenidad; yo quiero exhalar con serenidad”, así hay que plantearlo. “Yo quiero inhalar con felicidad; yo quiero exhalar con felicidad”, así se sigue adelante.

Podemos también hacer la práctica de las posiciones y acciones del cuerpo. Esta práctica consiste en notar la forma que nos movemos y las distintas posiciones que asumimos. Todos nuestros actos habituales se ejecutaron en un comienzo muy conscientemente. ¡Sólo hay que recordar lo difícil que fue aprender a hacer el lazo de los zapatos! Así hay incontables actividades que hacemos hoy inconscientemente debido a la repetición. Es una buena práctica dirigirles la atención y no dejar que se solidifiquen demasiado. Podemos notar los movimientos al caminar. Los pasos deben ser suficientemente lentos como para que sean notados sin interrupción. Atendamos al movimiento al levantar el pie, estirar la pierna y apoyar el pie otra vez el pie sobre el suelo. De la misma forma podemos notar todos nuestros actos y movimientos al comer, beber, hablar, cocinar, conducir, etc. Cuando la atención se pierda, debe ser notada la interrupción y retornar al objeto principal. Si la distracción pasa inadvertida , debe notarse la inadvertencia. Según Krishnamurti, “la mayoría de nosotros está inatenta. Darse cuenta de esa inatención es atención”.

Podemos notar también los objetos que se nos ofrecen al tacto o identificando los sonidos que oimos, como si fuera por primera vez. El propósito de estos ejercicios es la penetración en nuestra mas inmediata “realidad”, la que nos afecta sin que nos percatemos y promover el desarrollo físico y espiritual del meditante. Se le atribuye al Buda haber dicho: “Cualquiera que se mantuviese alerta en relación a su cuerpo, adquirirá destreza en cualquier actividad a la que se dedicase”. El percatamiento, cuando se produce continuamente con relación a nuestros hábitos y acciones, sin necesidad de mayor esfuerzo, produce erosión de éstos, y así todo lo que es innecesario tiende a desaparecer. Cuando sintamos por el sonido del agua hirviente, tanto interés como el que sentimos al oir una buena melodía, estaremos progresando en la meditación.

V. Conclusión

En la práctica meditativa no se expresa únicamente la toma de consciencia de la respiración, sino que la dualidad cuerpo-alma no existe, y que en consecuencia, entre lo corporal y lo espiritual no hay más que una diferencia de grado, pero nunca de esencia. Si el alma se ilumina, el cuerpo tendrá necesariamente que participar de esa naturaleza luminosa. De ahí la irradiación, que emana de los santos, maestros, iluminados, representados y descritos en todas las filosofías y religiones del mundo. La práctica meditativa nos llevará eventualmente a una transformación, a la felicidad y a la bienaventuranza.